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 Nunca me imaginé que la convivencia Con los vecinos sería un espejo de cómo eran mis propias habilidades emocionales cuando compartimos pasillos paredes espacios comunes parques o incluso una simple caminata por la calle de este conjunto me puedo dar cuenta que cualquier pequeña diferencia puede convertirse en un conflicto el ruido de mi música la forma en la que cualquier carro las mascotas la basura los horarios entre otras cosas. Pero he descubierto que la clave de que todos estos problemas no es evitar el vecino es aprender a comunicarme con él, a través del respeto y la asertividad.

Hoy me di cuenta que el primer paso es observar las emociones aceptar las emociones antes de actuar. Hh a veces un ruido mezclado con el cansancio o el malestar o diferentes cosas de nuestro día hace que termine sintiendo más irritación y más problemas que el que realmente amerita. Cuando identifico mi estado emocional es el momento en el que me puedo acercar a la situación con una mayor claridad y menos reacción impulsiva. Reconocer cada una de las emociones, la ira o la frustración, lo que hace es ayudarme a no proyectarla sobre las otras personas.

Hoy he aprendido que elegir el momento adecuado para hablar o decir puede cambiarlo todo. No siempre funciona hablar cuando uno está molesto o cuando el vecino está deprisa, tal vez esperar un momento tranquilo crea un ambiente de receptividad y apertura. Hoy no se trata de atrapar al vecino se trata de invitarlo a conversar desde la calma.

La comunicación directa es otra lección importante. No da rodeos evitar indirectas o quejas con terceros lo cual lo único que hace es crear tensión, en cambio hablar de forma clara breve y respetuosa es cuando el problema se vuelve más manejable. En lugar de acusar se describe los actos y los hechos y cómo afectan, para después proponer una solución concreta. Muchas veces el resto de vecinos o personas no son conscientes del impacto de su comportamiento o sus actitudes frente al resto de sus cercanos.

Algo fundamental también es escuchar no sólo ir escuchar. A veces el vecino también está lidiando con algo que no conocemos: niños pequeños, turnos de trabajo complicados, problemas personales urgentes. Entender la perspectiva de ellos es lo que transforma la conversación de una confrontación a una colaboración.

Resolver problemas con los vecinos no es simplemente llevarte bien con ellos, es una prueba real de inteligencia emocional. Cada conflicto me enseña a ser paciente asertivo y más humano. Al final convivir no sólo compartir un edificio o un conjunto o una calle, es aprender a compartir el espacio con respeto y empatía .

FZ



Fuentes bibliograficas

Cowan, D. (2019). The art of communication. Harvard Business Review Press. Goleman, D. (2020). Inteligencia emocional. Editorial Kairós. Linehan, M. M. (2015). DBT skills training manual (2nd ed.). Guilford Press.

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